De la otoņada a la primavera en el Valle del Jerte
Escrito por Elena Galván   
miércoles, 16 de noviembre de 2016

Como no puede ser de otra manera, cuando visitamos Extremadura encontramos en su naturaleza una de las mejores joyas visuales. Ésta no es otra que el Valle del Jerte.

 

 

Por este motivo es posible que sea uno de los destinos turísticos más apreciados en España. Si a su belleza natural y su enorme oferta de ocio le sumamos su espléndido mes de noviembre, nos encontramos con uno de los mejores emplazamientos para disfrutar de un inolvidable fin de semana.
 
 Cada año, la llegada del otoño supone para este paraje el comienzo a una época realmente asombrosa en cuanto a lo visual. Los cerezos que habitan a lo largo de toda la superficie que conforma el Valle van sustituyendo su color verde habitual por unas tonalidades de rojos y amarillos que nos termina recordando a un bello lienzo. Esto finaliza con la caída de sus hojas y es posible gracias a la falta de homogeneidad que encontramos en la altura de dichos árboles.
 

 Además de esto, durante las rutas de las que se pueden disfrutar, es usual encontrarse con los llamados “Árboles Singulares”, recibiendo su nombre por características biométricas, particularidades o por su interés cultural o histórico. Un ejemplo de esto es el Castaño de Escondelobo. Este ejemplar, situado en la Sierra de San Bernabé, mide más de 10 metros de perímetro de tronco, siendo uno de los mayores de Extremadura y España.

 

El otoño también supone la fiesta grande de este valle, conocida como la Otoñada. Se trata de un conjunto de actividades que engloban propuestas culturales, festivas, competiciones deportivas, estilos de música, teatros, exposiciones y destacadas jornadas gastronómicas. Estas últimas están basadas en el marcado carácter pastoril del Valle.

 

 Como citas imprescindibles durante la Otoñada destacan la Fiesta de la Caída de la Hoja, que supone una representación de escenas costumbristas y matanza extremeña, así como un mercado artesanal, actuaciones de magia y animación callejera y degustaciones gastronómicas basadas en una prueba de matanza y platos típicos.

 

La Toñá Piornalega, las jornadas Micológicas o el Mercado Imperial, son otras de las citas que no se pueden dejar escapar durante su celebración.

 

 Además de esto, los amantes del deporte también tienen su lugar a través de rutas senderistas como marchas BTT y otras citas deportivas. Los paseos a caballo, las rutas guiadas, el descenso de barrancos y cascadas, las actividades de piragüismo, los parques de aventura, el paintball, las rutas en 4x4, la foto-tours o las rutas micológicas, son solo algunas de las muchas experiencias con las que deleitarse.

 

Todo esto hace de la Otoñada una experiencia perfecta para disfrutar con toda la familia, ya que cada uno puede encontrar su sitio en referencia a sus preferencias.

 

 Pero la belleza del Valle del Jerte va mucho más allá del otoño, encontrando en la Fiesta del Cerezo en Flor otro espectáculo visual. Esto tiene lugar durante la primavera y es el momento en el que más de un millón y medio de cerezos se visten de blanco. Tal es su belleza que esta fiesta ostenta el título de Interés Turístico Nacional desde el año 2010.

 

El deshielo de las cumbres, los colores cambiantes del paisaje o el sonido del agua de gargantas, cascadas y torrenteras, son otras de las cosas con las que disfrutar y al mismo tiempo resurgir.


La famosa “Lluvia de pétalos”, celebrada cuando los cerezos pierden sus

flores anunciando la inminente llegada de las cerezas y picotas al Jerte, es la oportunidad ideal con la que disfrutar del senderismo y de la solidaridad, gracias a sus rutas solidarias.

 No busques más destinos, el Valle del Jerte te ofrece todas las posibilidades para pasar unos días de ensueño. Y si el clima es lo que más te preocupa, elige la estación que prefieras pues sea cual sea tu elección, no cabe duda de que será un acierto seguro.